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Estoy en constante crecimiento, es por eso que necesito expresarme, así saco lo que tengo en mí para no estallar.

domingo, diciembre 27, 2015

En donde no te espera nadie.

Llegar a casa después de unas pequeñas vacaciones donde viajaste, una de las mejores cosas que puede haber en la vida, después de ver a tu familia y convivir.
Pensaste que tu mamá y hermano regresarían contigo pero no fue así.
Venir en el camión con tu prima mientras ella te platica que alguien, ese alguien, pasará por nosotras para llevarnos a casa, lo cual es un alivio sin embargo te llenas la cabeza con pensamientos que hace tiempo no tenías: nadie te espera en al estación con un abrazo, nadie que te ayude a cargar una maleta, nadie que te pregunte cómo te fue, nadie a quién mirar y decir "llegué y puedo verte", nadie en casa para abrirte la puerta y correr hacia a ti, nadie que te diga "te extrañé", "pensé en ti", nadie con quien compartir una cena, sencilla pero que al comerla con otra persona sabe mejor, nadie para darte las buenas noches y tal vez acostarse a tu lado hasta que te quedes dormida.
Me gusta estar en casa, me gusta saberme independiente y que puedo hacer las cosas por mí misma y para mí sin embargo hay días en los que preferiría compartirlo con alguien y enseñarle lo feliz que soy con mi vida.

domingo, noviembre 01, 2015

Soledad.

No quería compartirlo con todos, solamente con quienes son más cercanos y si alguien me preguntaba cómo regresé a casa el viernes después de mi sesión o qué hice saliendo del trabajo el sábado.
No sé cómo sentirme al respecto pues es algo que no acostumbro hacer y por una razón u otra así me ha estado tocando vivir y lo acepto en ese momento. (YOLO)
Llego a pensar que la gente puede extrañarse de mi conducta pero creo que tengo derecho a hacerlo y nadie me lo impide. También que la gente podría pensar que hago esto porque no tengo a nadie más en el mundo, y por un lado yo también lo siento así, pero por otro no quiero llegar de sorpresa con alguien y decirle que salgamos cuando no habíamos planeado nada y tampoco lo quiero hacer por socializar, porque los demás acostumbran a hacerlo así.
No tengo por qué amarrarme a que alguien debe hacer algo conmigo cuando yo tengo las posibilidades y habilidades para hacerlo por mí misma.
Me es raro no avisarle a nadie dónde estoy o qué hago. Desde que salgo sola, porque ya era responsable de mí, he dado señales de vida y mi ubicación por cualquier cosa y siento que algo me hace falta si no lo hago. Pero últimamente he querido experimentar esa sensación de libertad sin tener que depender de alguien, aunque, debo confesarlo, me da un poco de miedo pues pienso que no voy a saber defenderme si algo sucede.
Hoy, mientras estaba en el cine sola, llegaba a mi mente la idea de que la noche es peligrosa y que el regreso a casa podría ser tenebroso. El cruzar la avenida para encontrar un taxi que me llevara a mi casa sería una travesía y que seguramente alguien me estaría buscando y preguntando por mí. Todo eso fue mentira y preocupación (abordando la última parte de que alguien se preguntaría por mi y cómo estoy, reafirma en cierto modo mi creencia de que no soy una persona muy solicitada  o que  mi presencia puede ser reemplazable en cualquier momento y nadie se daría cuenta de que no estoy. Es triste.)
Entiendo también que por mi parte, el no pedir ayuda o no llamar a alguien para salir, ni tener la costumbre como las personas de mi edad de salir cada fin de semana produce que nadie me llame para invitarme a salir o visitarme en casa. Pero una llamada o un mensaje le da un toque diferente a mi día.
Anteayer, viernes, caminé cerca de media hora para encontrar un taxi, tenía que buscar el lugar adecuado para tomar uno y me llevara a casa pues si tomaba un camión iba a tardar otra hora y media en llegar. Ya que un taxista decidió llevarme, resultó que quería hacer plática, nada interesante y siempre en contra de las mujeres. No sé si esperaba que le ofreciera un café en mi casa o que me enojara con él por decir cosas en contra de mi sexo, cosas que no pasaron. Fue algo incómodo ese viaje.
Saliendo de trabajar el sábado, sin ganas de llegar a casa porque nuevamente estaría sola mientras mi madre está de viaje y mi hermano está de fiesta, decidí hacer eso que, me imaginaba, era el acto de valor más grande para un soltero solitario como yo: ir al cine. 
Estaba indecisa entre ir a caminar al centro y comer un churro o realizar esta gran hazaña. Había escuchado que es una buena experiencia, algo que no cualquiera se atreve a hacer y que realizando esto podría estar en paz conmigo misma esté donde esté y con quien esté. Así que opté por hacerlo, aún con miedo.
No sabía qué películas había y me decidí por "Puente de espías", muy buena elección. Compré un Té chai para relajar el alma con algo calientito y saludé y agradecí con una sonrisa a todo el que me atendió.
Pude disfrutar de una buena película, reír cuando quise, hacer gestos cuando lo necesitaba, emocionarme en las escenas, sentarme como quise hasta estar cómoda, tomar de mi vaso cuando lo necesité sin compartir con nadie, tuve una lección de alemán, ruso e inglés, pensamientos diferentes a los que tengo todos los días bajo la rutina y entender que si asistes con alguien lo que vale la pena es poder platicar de lo que vieron, argumentar y aumentar el conocimiento para compartir ese momento, sino es igual que ir solo y como dice el dicho "mejor solo que mal acompañado." Perderle el miedo a estar solo, saber que no va a pasar nada, confiar en que todo estará bien y poder repetirlo porque no le hace mal a nadie, al contrario se viven cosas diferentes y captas otras cosas que no tomas en cuenta cuando vas al pendiente de alguien más o tienes que poner tu atención en otra persona, lo que te dice, lo que quiere o lo que le tienes que contestar.
Fue un buen día, terminé cenando tacos con mi abuelito y recibiendo un abrazo para despedirnos, ya que llegando a casa sólo hay más responsabilidades, una gata caprichosa (bonita pero caprichosa) y una cama destendida para que me acueste a descansar. Todo lo demás es frío e inanimado.
Sigo sin saber qué sentir o cómo o dónde guardar esto dentro de mí. Sólo quería documentar lo que pasó.

domingo, octubre 25, 2015

Hombres 2

Los hombres de mi vida. Se me fue uno, el más grande de todos, lo sigo extrañando, quiero platicarle y oír lo que me diría. A cambio, siguen apareciendo esos hombres que me acompañan y me dan la mano para seguir. 
Les agradezco infinitamente que estén acá junto a mí, viviendo a kilómetros de distancia y no nos veamos en días, semanas, meses o años pero tienen un minuto de su vida para hablar conmigo, escucharme y darme palabras de aliento, que me cuenten sobre ustedes y me dejen estar en sus vidas.
¡Los amo por siempre! ♥

Aquí sigo.

Aquí estoy otra vez recurriendo a la escritura. Ya me lo dijo Alberto, busca tu lenguaje para comunicarte y explicarte las cosas, como cuando escribías. También Armando me dijo: sigue escribiendo... Así que he pensado muchas veces en hacerlo pero no quiero solamente hacerlo en un cuaderno y dejarlo al olvido, retomarlo dentro de meses y continuar, sino que quiero publicarlo y saber que otros están ahí viéndolo, me quita más el peso de mis pensamientos, es como si lo compartiera con todos y se dividiera.

Creo que ya debo de dejar de pensar en ello para no regresar a ese estado anímico, juro que es la última vez que lo menciono, quiero plasmarlo para dejar registro de que un día existió y lo superé. Las semanas pasadas no me fue bien en el trabajo, actividad que siento consume mi vida ahora. Llegó un momento de inconformidad dentro de mí, me quejé de todo y todos y a la vez no encontraba quién me escuchara, tenía agotamiento mental, físico, anímico, no sé si hormonal. Me enfermé de la garganta haciendo corajes por personas que, siento, hacen su trabajo pero interrumpen el mío y eso no es justo, si no van a ayudar mejor que no hablen. Se aceptan las llamadas cuando son constructivas, no cuando menos se necesita y cuando menos se tiene la paciencia para tomarlas.
Estaba haciendo por segunda vez lo que vine a hacer, lo que anhelaba que sucediera pero las cosas no resultaron como pensé, tal vez ese fue el error, soy muy susceptible a los cambios, no soy muy buena adaptándome a ellos y de repente este otro Departamento hace lo que quiere, los planes que se tienen planeados hay que cambiarlos pues alguien no se dio cuenta de que no se podía continuar con lo planeado y se hacen modificaciones, indican una fecha para realizar un proyecto y dos días después la cambian y no me dejan descansar más, trabajo en día festivo, cumplo con lo que me piden, alguien la caga y se equivoca y ahora hay que pagar lo que se debe sin que haya un respaldo ni nadie que se ajuste los pantalones para hacerle frente y decir que eso no está bien, que debe haber forma de justificarlo sin que salgamos perjudicados ninguna de las dos partes.
Sigo teniendo tos, no se quita y cuando llego al trabajo aumenta. 
Todo esto se reflejó en mi desempeño con mi tercer grupo; yo no estaba en mente, cuerpo y alma por completo con ellas, seguía teniendo la lucha interna entre las opciones que se me presentaban, lo que yo creía podría ser una solución, entre seguir en donde estoy o renunciar y buscar algo mejor, pero la verdad es que este trabajo está bien, de las opciones que ahora tengo para huir es mejor quedarme, aún cuando quiero viajar, descansar más, tener más tiempo para mi.
En esos días en que me sentía explotar, en que ya no creía en nadie, ni en mi, cuando quería que todo terminara, salir huyendo, dejarlo todo y empezar de nuevo, no quería encontrarme con las mismas personas de siempre, que han estado ahí, mil gracias por eso, sino que quería encontrarme con alguien que fuera "nuevo", alguien que no conociera la historia y me sacara de mis pensamientos. Los encontré. Encontré un espacio para platicar con ellos y conocer su perspectiva de las cosas, de mi persona, de su vida y me alegraron el camino. Me regresaron a mi centro, elevaron mi ego debo admitirlo, me alentaron a seguir y a repensar las cosas. Descubrí que no fue un buen momento para tomar a ese grupo y no fue la manera correcta de enseñarles lo que tenían que hacer, eso se reflejó y aceptó toda responsabilidad por ello.
Aunado a ello hablé con mi supervisora y eso alivió mi cuerpo, ya no sentía el nudo en la garganta y el volcán en mi estómago, aunque no quedó todo dicho, sigo guardándome algo que, nuevamente, pensé no era la forma de decirlo para no herirla.
Así que sigo en mi actual empleo con menos ganas de renunciar, sin sentirme tan confiada, recuperándome de los grupos, esperando que ya no haya tantos cambios bobos ni errores pendejos que nos lleven "entre las patas".

martes, agosto 18, 2015

2 años.

Hoy, por día de la semana, son dos años.
Son dos años en los que no te he visto mas que en fotografías y sueños.
A veces sigo queriendo llegar a casa o esperar a que llegues y preguntarte tal o cual cosa, platicarte lo que viví en el día, que me hables de lo que sabes y me compartas lo que te emociona, lo que amas. Que veas lo que he logrado, hasta donde he llegado, que ahora puedo decir "cuánta razón tenía mi padre". 
Agradezco el que me hayas escrito una carta cuando salí de la primaria, es lo que conservo con dedicatoria exclusiva para mi de tu parte y que cada vez que la leo sé que la hiciste con el corazón y, aunque es de hace ya unos ayeres, sigue aplicándose a lo que hoy vivo. Siento que me estás diciendo todo eso que escribiste cada vez que la abro.
Es cierto, ya no te recuerdo a cada instante como al inicio, hay otras personas a las que recuerdo más seguido que a ti, pero cada mañana te veo al abrir los ojos, en mi trabajo estás junto a mi pantalla de la computadora, siempre hay cosas en mi día que me enseñaste y que ahora entiendo a lo que te referías y me da felicidad que me hayas enseñado porque no cualquiera lo sabe, y yo sí gracias a ti.
Trato de no pensar tanto en que ya no estás, en que desapareciste, en que no volverás, en que no te puedo tocar porque me duele mucho y comienzo a llorar, como siempre.
Espero con ansias el viaje a Tlaxcala porque sé que ahí también estás y con mayor fuerza. Estás en la cara de cada uno de los tíos, en el rincón de las casas que nos reciben, en los recuerdos de todos.

lunes, marzo 09, 2015

9 de marzo.

Ya por favor, alguien dígame algo, denme un golpe y háganme ver que ya pasó, que no sirve de nada el recordarlo, no me sirve de nada el seguir contando el tiempo.
Sé que espero tener ese sentimiento de enamoramiento de nuevo, lo anhelo en serio, pero sé que no será con él, él no va a volver. Aún así recuerdo la fecha porque fue muy importante para mi. Significó una nueva historia, el hacer realidad algo que ya quería desde hace tiempo y, a pesar de cómo es que terminó, amé ese momento.
Hoy, por número de día, hace un año iniciamos una relación él y yo. No tengo idea de si significó algo para él pero para mi sí lo fue. 
Pienso en aviones, en León, Celaya, las caminatas, los tacos, la cuaresma, los autos "Fiesta", algunas facciones y gestos, besos, fotos, canciones, pláticas y experiencias y eso me recuerda a él. 
No sé qué espero al contar el tiempo, debo de dejar de hacerlo. Me propongo en pensar menos en eso y recordar lo bueno que me dejó. Debo concentrarme en lo que tengo ahora, volver a ilusionarme en lo que puede pasar, pensar en que alguien muy diferente puede llegar de repente y comenzará otra historia.

domingo, marzo 01, 2015

Sigue Corp.


Sin pensarlo llegó a mi vida. Un lugar que alguien más dejó y me lo dio en las manos. Lo acepté sin saber qué podría pasar. 
Una llamada, otra, preguntas por contestar, con el desconocimiento profundo de lo que iba a hacer en ese lugar. Resultó que tiene lo que me gusta: buenas, trabajadoras, amables y muy alegres personas, puedo ayudar a quien necesita y pide ayuda, puedo conocer nuevas personas, entablar una conversación con personas de otras ciudades, aprender muchas cosas nuevas, poner en práctica los aprendizajes ya adquiridos, una hora de comida, mezclilla los viernes, llevar tenis el fin de semana y me pagan por hacerlo.
Fue una semana de trabajo agotadora pero gratificante y vienen muchas más...

martes, febrero 03, 2015

Perdida.

No sabía a dónde ir, ni qué ser o hacer de mi vida, aún así seguí avanzando. Parecía que habría mejoras pero la verdad hoy sigo igual de perdida que al inicio, con más dudas, más inestable que antes, con un proyecto en el aire, sin respuesta de una oportunidad. Ahora no sé si aplicar a más puestos o seguir esperando.
No hago nada por las mañanas mas que despertar, desayunar, hacer de comer, esperar a que llegue mi mamá o mi hermano y ver televisión, dormir tarde y aburrirme un poco.
Aún tengo miedo por empezar algo nuevo, pero debe haber algo ahí que me emocione, por lo cual me siga sintiendo orgullosa de lo que hago, productiva, agradecida con la vida de estar donde estoy. No puede ser tan malo.

domingo, febrero 01, 2015

Reloj.


El tic-tac del reloj en la pared del comedor.
Recuerdo que de niña imaginaba que eran los pasos de esqueletos que desfilaban por el pasillo. Qué miedo me daba.
Ahora empiezo a pensar que, para algunas personas, es el sonido más aterrador emitido por las invenciones del hombre, pues siempre nos está recordando algo.

viernes, enero 23, 2015

En el Limbo.

El fin de año la pasé mucho muy bien, me propuse dejarme llevar, descansar y tomar "nuevos aires" para todo lo que viene.  Fuimos a ver a la familia a Querétaro, comimos como siempre, hasta hartarnos, hubo fiesta hasta hartarnos (no es cierto, es imposible) disfruté a mis primos, a mis tíos, la ciudad o lo que recorrimos y Humberto estuvo ahí en mi pensamiento, fuimos a los mismos lugares que visitamos y fue como un cierre de ciclo, la verdad tenía que pasar y me alegro por eso. 
Después me fui a Cuernavaca con Daniel, amé ese viaje, conocí personas nuevas y amé más a mi primo. Fue un fin de semana genial. Después pasé toda la semana en D.F. disfruté el jugar con mi sobrina, saber de ella, por fin vi la saga completa de Star Wars aunque sí, me dio sueño en algunas partes y cerré los ojos por un momento. Fui copiloto en el viaje de regreso a casa y tuve la oportunidad de convivir y platicar más con Pablo y Daniel, fue un viaje cansado pero valió totalmente la pena quedarme despierta.
Hubo fiesta, para variar, para mi abuelito que cumplió 75 años, y bailamos y tomaron hasta morir. Al día siguiente hubo una tentativa propuesta, irme a D.F. y allá buscar trabajo. Resulta que es la pregunta  de moda hacia mi persona, "¿ahora qué?" Sólo digo que tomaré enero para descansar, buscar opciones y empezar bien en febrero. En cuanto me propusieron irme a D.F. lo dudé solamente porque tenía que terminar trámites de titulación pero no tenía nada que perder porque (aún) no tengo nada. La verdad me decepcioné de mí, de mi situación, porque es una gran oportunidad, sin embargo no fui.
Estas semanas he estado buscando empleo, encontré oportunidades para D.F. y Querétaro pero mi mamá no quiere que me vaya, sólo menciono otra ciudad y hace ese ruidito de desaprobación, sutil pero suficiente para saber que no está de acuerdo.
Ayer mientras intentaba dormir pensé: "¿Y si lo mío no son las oficinas y el traje sastre como un día soñé? ¿Si es algo más libre como el jugar con los niños, platicar con las personas, el movimiento del cuerpo, observar los cambios, contribuir de manera directa para que se den?" Sigo teniendo la espinita de hacer el taller de psicomotricidad y creo que sé dónde podría iniciarlo y hacer un pilotaje, hoy hice cita con Miss Rosalía para hablarlo y espero que salga muy bien. Sé que está en inicios pero esto me gusta más a esperar a que alguien me llame y me ate un poco a algo que tal vez no me agrade tanto. Esto me emociona más que mandar mi CV a una empresa, aparte de que creo que tengo miedo a seguir las reglas de alguien más y fracasar por querer hacer lo que quiera. Tengo grandes expectativas que espero lograr conforme pase el tiempo, este proyecto me puede llevar a donde siempre he querido (mejor dicho desde que supe que podía vender un proyecto). Veamos a donde me lleva mi siguiente paso.