No sabía a dónde ir, ni qué ser o hacer de mi vida, aún así seguí avanzando. Parecía que habría mejoras pero la verdad hoy sigo igual de perdida que al inicio, con más dudas, más inestable que antes, con un proyecto en el aire, sin respuesta de una oportunidad. Ahora no sé si aplicar a más puestos o seguir esperando.
No hago nada por las mañanas mas que despertar, desayunar, hacer de comer, esperar a que llegue mi mamá o mi hermano y ver televisión, dormir tarde y aburrirme un poco.
Aún tengo miedo por empezar algo nuevo, pero debe haber algo ahí que me emocione, por lo cual me siga sintiendo orgullosa de lo que hago, productiva, agradecida con la vida de estar donde estoy. No puede ser tan malo.
