Muchas veces lo he pensado, así como hoy, que soy la Salvadora del Mundo, pero tal vez ese pensamiento positivo sobre mí no me sea ya agradable, sobre todo en situaciones como la de hoy.
Parece ser que no soy más que la que responde preguntas sobre las tareas, algunos no se acercan a mí buscando un plática más que la de -¿Cómo estás?, ¿Ya hiciste la tarea?, ¿Cómo la hiciste?, ¿Me la pasas?- Sí, alguna vez lo he hecho yo también, pero me parece que no es tan seguido como esas personas que lo hacen, que me parece abusivo, en cada oportunidad que tienen y cada vez que no apuntaron la tarea.
En esta ocasión si no me hubiera dado cuenta de que había tarea y pregunté lo que había que hacer el mismo día, mi querida amiga-compañera no hubiera podido terminar su tarea.
La cosa es que yo no le quiero decir lo que le falta porque siento que ella debería de saber, es su responsabilidad, mas, al mismo tiempo pienso que al no decirle, algún día me la regresará si yo no sé algo, y cuando le pregunte no me dirá y no me va a gustar, pensaría cosas malas y me molestaría también. Así que entro en un estado de -no sé qué hacer-.
Le digo o no le digo. Si le digo me siento mal por ir en contra de lo que pienso, pero si no le digo podría generarme problemas con esa persona.
Al final pienso que la que importa soy yo, pero caigo en lo mismo, sin amigos que me apoyen, en algunas ocasiones no podría seguir, mas siempre quedo yo, aún si se van los amigos o si se quedan.
Eso de la justicia y seguir lo que siento no me sale, quiero quedar bien con todos aunque no me guste lo que hago, creo que eso ya no me está gustando para nada.
